La Isla

larga

Yo nací en una isla. De ahí mi necesidad, casi compulsiva, de tocar el mar cuando hace días que no lo hago. Y he encontrado una isla minúscula en el Mediterráneo, un trozo de tierra sin asfalto, ni apartamentos, ni hoteles. Tan pequeña que no merece ser visitada por turistas enganchados a un móvil para colocarle un hashtag. Sólo viven tres cangrejos, unas lapas, algunas anémonas, es visitada con cierta asiduidad por una medusa en verano y una gaviota en invierno. Está cerca de donde vivo, en la Platja Llarga de Tarragona, rodeada de todo un mundo que la quiere conquistar.

Anuncios